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EL SUSTRATO
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Hay muchas mezclas posibles como sustrato fértil para las plantas del
acuario. Algunas experimentales y otras bastante probadas. Se puede utilizar, por ejemplo, humus
que habrá que neutralizar con arcilla para reducir la acidez que este produce
en el agua o un sinfín de compuestos que se emplean comúnmente en invernaderos
industriales.
El sustrato como soporte físico:
Desde el punto de vista de "soporte de las plantas", todos los suelos son
bastante buenos excepto aquellos constituidos por materiales de un granulado
con un diámetro mayor de 8 mm., o suelos formados por materiales fibrosos o
leñosos.
El sustrato como soporte nutricional:
Desde el punto de vista "nutricional", las plantas de acuario al igual que
el resto de las plantas tienen unas necesidades fijas de sales minerales y
de oligoelementos. Estos compuestos los encuentran en las tierras
denominadas "negras", muy ricas en compuestos nitrogenados y en fosfatos,
como pueden ser la tierra de brezo, el mantillo o el humus. Estas tierras
que se denominan en general humus son compuestos bastante ácidos (poseen
ácidos húmicos). Además de presentar muchas raicillas, brindillas y otras
sustancias que pueden pudrirse y fermentar produciendo metano (también
llamado "gas de los pantanos").
Preparación del humus:
El humus se debe
tamizar con cuidado para eliminar las raices. Se apisona para evitar las
bolsas de aire que dan lugar a la fermentación, y se mezcla con carbón
activo que tiene un gran poder de absorción del metano. Para compensar la
acidez se debe utilizar arcilla o un compuesto denominado argilo, muy común
en jardinería. La arcilla tiene un pH alcalino que compensa la acidez del
humus, pero tiene una estructura muy compacta que dificulta el paso de las
raices. El argilo es más recomendable. Es una roca sedimentaria cristalina
de fina exfoliación, a pesar de su aspecto compacto, que se presenta
triturado. Además, el argilo funciona también como almacenador de elementos
que se encuentran en trazas en el sustrato (oligoelementos), esto lo hace
mediante un proceso de permutación iónica, intercambiando iones de calcio
por un complejo calcio+oligoelementos.
Como complemento es muy aconsejable añadir a estos suelos arena fina. La
arena mezclada con estos sustratos les da una textura más suelta lo que
facilita la expansión de las raices y además aporta iones de potasio a las
plantas.
El compuesto se echa en el fondo del acuario y se cubre por una malla de
plástico y encima se extiende una capa de cuarcita o basalto para evitar
que los peces lo remuevan y se enturbie el agua.
Según lo anterior tendríamos dos tipos de suelo:
40% Humus + 10% Arcilla + 10 %Carbón + 40% Arena
40% Humus + 10% Argilo + 10% Carbón + 40% Arena
Existen también algunos otros compuestos como:
33% Arcilla + 33% Humus + 33% Arena de río
Sólo recomendado para acuarios sin peces (se suele utilizar en invernaderos).
Sustrato básico:
Por último, si no te quieres complicar tanto hay una mezcla recomendable
para todo aquel que desea una buena plantación en su acuario. Se debe
disponer un sustrato formado por algún compuesto especialmente nutritivo
(la marca Sera comercializa uno muy adecuado), encima se dispone una capa
de turba muy delgada (previamente se cuece de forma ligera) y sobre esta
se echa una capa gruesa de arena de cuarcita. Esta mezcla da muy buenos
resultados y es muy sencilla de hacer.
Ultima recomendación:
No olvides que se debe tener una iluminación, aireación, pH, DH y
temperatura adecuadas para que las plantas se desarrollen plenamente.
