
|
|
LA COLISA LALIA
|
|
|

Fue en 1870 cuando los aficionados pudieron por primera vez contemplar los
maravillosos colores de estos peces asiáticos. Muchas especies de peces
han sido descubiertas para la acuariofilia desde entonces, pero pocas
han resistido tan bien el paso del tiempo dentro del gusto del aficionado.
Siempre tranquilos y hermosamente engalanados, las populares colisas son los
reyes del acuario de medianas proporciones con una abundante plantación y
en manos de un cuidador competente.
Distribución geográfica:
Esta especie es originaria del sudeste asiático donde vive en las someras y
tranquilas aguas de Bengala y Asam. Zonas muy calurosas, con una densa
vegetación casi selvática. En riberas de los ríos, lagos y canales de riego,
así como en los afluentes del gran río Ganges y del mítico Bramaputra.
Esta llana región, dominada por el enorme arrozal asiático, se encuentra
al abrigo del majestuoso Himalaya, situada solamente entre 150 y
250 m. sobre el nivel del mar. Las tumultuosas lluvias de la época de los
monzones provocan a menudo inundaciones que contribuyen a la extensa
repartición de los hábitats de la Colisa lalia.
Variación anual de temperaturas:
En esta región las temperaturas sufren enormes variaciones:
- De diciembre a febrero 16 a 18 ºC.
- De marzo a abril 30 ºC.
- Mayo 40 ºC.
- De junio a septiembre 14 ºC.
- De octubre a noviembre 16 ºC.
Características del hábitat:
Estas joyas del acuario viven en agua dulce, ligeramente ácida o neutra,
pobre en oxígeno y abundante en alimento vivo (algas, gusanos, larvas de
mosquito, etc.).
El laberinto:
Es el laberinto, un órgano especializado suprabranquial situado en el cráneo
cercano a las branquias, el que permite a los peces de este género, llamados
Laberíntidos, vivir en estas zonas pobres en oxígeno.
Por esta razón, un acuario habitado por laberíntidos no debe estar nunca
cubierto de una forma hermética. El volumen del aire contenido entre la
superficie del agua y la tapa debe poder renovarse, aunque nunca estar más
frío que la temperatura del agua. Estos peces suben a respirar el aire
de la superficie del agua, absorbiendo una burbuja de aire mezclada
con agua. Esta burbuja se reparte por toda la superficie del laberinto donde
el oxígeno es absorbido por contacto con los vasos capilares del órgano.
Tamaño y dimorfismo sexual:
En su medio natural la Colisa lalia alcanza una longitud de 7 cm. En los
acuarios raramente sobrepasa los 4 o 5 cm. de longitud. Las hembras quedan
siempre por debajo de esta talla.
Coloración:
Los alevines tienen una coloración gris plateada, que se conserva
posteriormente en las hembras adultas. Por el contrario, los machos toman
la maravillosa coloración que se puede observar en la fotografía que ilustra
el artículo.
Morfología del pez:
El cuerpo está comprimido lateralmente. Su aleta dorsal es ancha. Comienza
al principio de la base de las aletas pectorales y se extiende hasta el
pedúnculo caudal. La aleta anal tiene una forma idéntica, pero siempre es
puntiaguda en los machos. Las aletas ventrales se han transformado en dos
largos filamentos. Estos sirven de órganos táctiles indispensables para
estos peces que viven en aguas turbias. El cuerpo está cubierto de pequeñas
escamas ctenoideas, bien alineadas. La boca es pequeña, dirigida hacia arriba,
con el labio inferior prominente.
Selección de los peces para iniciar su reproducción:
Para la reproducción se deben escoger especímenes con un año de edad, sanos
y bien acostumbrados al alimento variado. Si el aficionado tiene la
posibilidad de escoger entre varias hembras, elegirá a aquella en la que se
observe el vientre redondeado.
Disposición del acuario de cría:
Para el acuario de cría, una capacidad de 10 litros será suficiente. Se llena
de agua dejándola reposar dos o tres días.
La temperatura se debe situar entre los 26 y 28 ºC.
Se cubrirá casi toda la superficie con plantas flotantes. En un rincón del
acuario se disponen algunas piedras de forma que la hembra pueda esconderse
en el caso de que el macho la moleste demasiado.
Preliminares reproductivos:
Es aconsejable introducir primeramente a la hembra en el acuario de cría y
unas horas después al macho. Este último, después de un corto reconocimiento
del lugar, comienza la construcción del nido flotante.
Construcción del nido:
Junta las briznas vegetales y los fragmentos de plantas flotantes en el
lugar que le conviene con la ayuda de una secreción salivar que hace que
las burbujas de aire tengan gran consistencia.
En la superficie toma aire y desciende algunos centímetros por debajo del
nido expulsando el aire para distribuir las burbujas. Sube al nido y las
incorpora a éste. Poco a poco, gracias a los elementos que forman el nido,
va llenándose de burbujas y aumentando de volumen. Suele alcanzar un grosor
de 2 cm. y un diámetro de 4 a 5 cm.
Comportamiento durante la construcción del nido:
El macho interrumpe de vez en cuando su trabajo para ir a visitar a la hembra
permaneciendo algunos instantes delante de ella con todas las aletas estiradas.
La da golpecillos en la región ventral y a veces la tira de las aletas. La
hembra permanece al abrigo durante todo el tiempo que dura la construcción del
nido. Cuando no le queda más remedio que subir a la superficie para tomar aire,
lo hace a toda velocidad y vuelve a la misma posición en su refugio pues el
macho la atacará si la encuentra en el camino.
Pautas del ritual reproductivo:
Al cabo de un cierto tiempo se asiste a un cambio total en el comportamiento
del macho. La hembra más confiada y agitándose como si le fuera indispensable
el macho, va a juntarse con él debajo del nido, acariciándole con la ayuda
de sus apéndices filamentosos táctiles. Estas caricias, sobre todo,
aplicadas a la región anal del macho, incitan a este último a arquear su
cuerpo. La hembra se coloca entonces en este semicírculo, mientras el macho
acentúa el movimiento y rodea ligeramente a la hembra. Los dos cuerpos
fuertemente unidos giran y se sitúan sobre su espalda, con el vientre
dirigido hacia arriba. El macho comprime entonces fuertemente a la hembra.
En este momento la hembra libera los huevos y el macho la esperma. Los huevos
más ligeros y con un color grisáceo, suben hacia arriba, donde son detenidos
por el nido de espuma.
Al mismo tiempo la pareja se separa y la hembra se desliza lentamente hacia
abajo. Después nada hacia su abrigo, mientras que el macho tiene un momento
de aturdimiento en el que permanece en el mismo sitio. Subiendo luego hacia
el nido, recoge en su camino aquellos huevos que tienen tendencia a salirse
del nido. A continuación se dedica a darle algún retoque, desplazando por
aquí y por allá las briznas que lo constituyen, hasta el momento en que
la hembra vuelve hacia él. En ese momento vuelve a suceder la puesta y
fecundación de otro grupo de huevecillos.
Es preciso retirar a la hembra cuando la puesta a terminado. En caso
contrario, el macho es capaz de perseguirla y maltratarla de tal forma
que puede llegar incluso a matarla. Este comportamiento solo se produce
durante la reproducción. Fuera de esta época una pareja o varias pueden
convivir en perfecta armonía en un acuario comunitario o específico.
Mantenimiento de la puesta:
Después de haber retirado a la hembra se baja el nivel del agua hasta los
15 cm. sifonando lentamente para no estropear el nido que contiene los
huevos. El macho prodiga, ahora, toda clase de cuidados al nido como si
nada fuera de su interés. Realiza funciones de limpieza comiéndose todos los
huevos no fecundados para evitar que el resto sea contaminado por los hongos
filamentosos.
Eclosión de los huevos:
Después de la eclosión, al cabo de unas 36 horas, se puede retirar al macho.
Los alevines están provistos de un gran saco vitelino en el que la
reabsorción completa coincide con el comienzo de la libre natación.
Esto ocurre normalmente dos días después. En este estado el alevín comienza
la búsqueda de alimento con gran voracidad.
Alimentación de los alevines:
Normalmente, en un acuario equilibrado con una densa plantación flotante,
encontrará microplacton entre las raíces y hojas de la superficie. Se debe
contribuir al aumento de microorganismos distribuyendo un poco de comida
seca finamente triturada o unas gotas de leche por la superficie. Según las
posibilidades se distribuirá a continuación, infusorios, microgusanos o
nauplios de Artemia salina. Cuando crezcan un poco ya se pueden administrar
Daphnias, microgusanos y alimento seco en polvo.
Formación del laberinto:
Durante las tres primeras semanas los alevines respiran por sus branquias,
por lo que se sobreentiende que el agua deberá estar perfectamente
aireada. A continuación sufren el periodo de formación del laberinto.
Es un periodo muy crítico en la vida del pequeño pez donde se suele producir
un porcentaje de mortandad muy alto. Durante este cambio los alevines irán
a recoger el aire de la superficie con asiduidad.
El aficionado debe tener muy en cuenta que este aire deberá ser renovado a
su paso entre la superficie del acuario y la tapa, pero nunca con una
temperatura inferior al agua.
Desarrollo de los peces:
Si todo va bien, los alevines, con un crecimiento bastante lento al
principio, tendrán una talla de unos 2 cm. al cabo de dos semanas.
Hacia la décima semana se puede identificar a los machos gracias al color
azulado que aparece en los opérculos.
