El diagnóstico de enfermedades mediante un examen post mortem exige a
primera vista un grado alto de preparación profesional y la aplicación de un
equipo de laboratorio sofisticado.
Siguiendo en la línea que nos hemos marcado de hacer accesibles para todos
los aficionados las técnicas que se emplean comúnmente en el ámbito
profesional y académico, hemos desarrollado esta sección de forma clara y
didáctica sin perder por ello el rigor necesario.
Conservación de los especímenes para su posterior examen:
Si no se puede realizar el examen del pez muerto de forma inmediata o no se
dispone del material necesario lo mejor es preparar el pez
para que se conserve en buen estado hasta el momento en que realicemos
el examen post mortem. Las dos mejores formas de conservarlo es mediante
la fijación con productos químicos y por medio de la congelación intensa.
El pez se debe conservar antes de los 30 minutos de su muerte, si se
quiere que no se deteriore y no pierda el valor para el examen.
Fijación:
Es el mejor método de conservación, y se debe preferir antes que la congelación
si es posible. El término "fijar" significa preservar de forma química el
pez y todo sus órganos para que no puedan ser destruidos por las bacterias
de la putrefacción. La sustancia fijadora empapará todo el pez y sus vísceras
conservándolo de esta forma dentro del líquido.
El producto que vamos a emplear es el formol comercial que se puede comprar
fácilmente en farmacias o establecimientos de productos químicos, y que se
vende a una concentración del 37 o 40 %. Se debe diluir antes de su uso, en
una proporción de una parte de formol por nueve de agua.
Para fijar al pez se debe realizar un corte longitudinal en el abdomen que
abra solo la piel pero que no destruya los órganos internos. Esto es para
que el formol entre dentro del cuerpo del pez. Si el pez es
muy pequeño, de menos de 3 cm., se le puede dejar sin el corte ventral.
Se introduce el especimen dentro de un frasco con el formol diluido que
contenga un volumen de fijador de diez veces el tamaño del pez aproximadamente.
Se cierra y se etiqueta de forma conveniente, con la fecha, y
nombre del ejemplar.
Como precaución a tener en cuenta, es que el formol se debe manipular con
cuidado porque es un líquido tóxico sumamente irritante para las mucosas y
la piel, sobre todo si entra en contacto con los ojos. Tampoco se deben
inhalar sus emanaciones.
Congelación:
Los peces recién muertos se deben introducir dentro de dos bolsas de plástico
herméticas (una dentro de la otra) y convenientemente etiquetadas. Y
depositadas en un congelador lo antes posible. Este método no es el más
aconsejable pero en muchos casos es el único accesible para el aficionado.
El ejemplar congelado se debe examinar antes de una semana para asegurar su
total integridad.