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Dr. Pez - Colaboraciones

TRONCOS PARA EL ACUARIO
Jose María Romero León y
Esther Collado Fernández (Fotografías)
Cádiz, España.


Los objetos decorativos más espectaculares para el acuario de agua dulce son sin duda los troncos sumergidos, que dan al acuario un aspecto más natural. Vamos a explicar la manera de recolectar, tratar e introducir en el acuario troncos conseguidos en la naturaleza.

Con técnicas sencillas podemos conseguir acabados espectaculares en los troncos, eso en el peor de los casos, porque a veces la naturaleza nos sorprende con una pieza totalmente perfecta sin necesidad de ninguna transformación.

Lugares de recolección:

Los mejores lugares para recoger troncos para el acuario son aquellos arroyos y ríos de pequeño caudal con fondos arenosos o pedregosos. Zonas con abundante vegetación de alisos y sauces que son las principales especies que crecen en las riveras de los ríos de España. Estas especies tienen maderas resistentes al agua, que mediante procesos naturales se convierten en troncos perfectos para nuestros acuarios.



En la imagen superior podemos observar el cauce de un pequeño río (Río Guadiaro, a su paso por la localidad de la Estación Férrea de Jimena). Este río, al igual que muchos otros en toda España, cumple las condiciones ideales para la recolección de troncos para la decoración del acuario. Podemos observar el fondo completamente cubierto de rocas, la corriente del agua, etc. Gracias a estas condiciones los troncos y raíces que anualmente se desprenden por motivo de las crecidas y otros fenómenos naturales quedan atrapados entre los guijarros o en los remansos, donde la corriente es lo suficientemente lenta como para que se depositen en el fondo.



En la imagen anterior podemos observar la abundante vegetación que puebla las orillas, compuesta principalmente de sauces, alisos, tarajes, adelfas, etc. Las especies idóneas para nuestro fin son las dos primeras por su resistencia al agua. Las demás especies pueden ser útiles si han permanecidos bastante tiempo sumergidas. No obstante, es bastante complejo identificar las especies tan solo por el aspecto de la madera, por lo que nos centraremos en los troncos que consideremos adecuados, sin importar la especie.

Elección de los troncos:

Para decantarnos por uno u otro tronco debemos fijarnos en la textura del mismo. Aquellos troncos que han permanecido largo tiempo bajo el agua, y bajo condiciones de abrasión por las partículas de arena, tendrán una textura bastante lisa y una consistencia dura, ya que estas partículas han ido arrancando las partes más proclives a la putrefacción con el paso del tiempo; dejando así, sólo el corazón duro del tronco. Éstos son los que debemos escoger, sin embargo, es bastante difícil encontrar este tipo de troncos, ya que permanecen enterrados bajo los sedimentos. Podemos encontrar algunos con estas características en los remansos donde la arena se va depositando o en las orillas donde la corriente es menor.

También podemos encontrar troncos que han permanecido durante largo tiempo sumergidos pero sin que hayan sufrido ningún tipo de abrasión. Esto sucede en los ríos de cauce lento, o en lagos y embalses (otra fuente importante de troncos). Este material también puede ser bastante útil, ya que solo debemos eliminar la parte blanda. La textura de estos troncos suele ser esponjosa, y suele permanecer hinchada por el agua. Para asegurarnos de que tienen utilidad para nosotros, debemos comprobar que en su interior haya una parte dura; esto podemos hacerlo "insitu" rascando con una piedra u objeto similar. Ahorrándonos así, el transporte de un material inútil (no sería la primera vez que llevo un tronco a mi casa y después de trabajarlo, darme cuenta que está totalmente podrido).

Herramientas para trabajar los troncos:

Las herramientas son sencillas y baratas. No necesitamos más que un taladro con una broca de cepillo metálico y un cepillo de cerdas duras (yo uso un cepillo de uñas por comodidad).



Con el taladro y la broca de cepillo vamos eliminando las partes blandas del tronco hasta llegar al corazón. Después, con el cepillo de mano lo pulimos para darle un acabado más fino. En caso de que el tronco esté en buenas condiciones solo tendremos que cepillarlo un poco y listo para tu acuario.

Introducción del tronco en el acuario:

Una vez conseguido el acabado deseado, debemos hervirlo para eliminar los taninos que pueden teñir el agua y los microorganismos que puedan haber sobrevivido en el tronco. Es posible que después de haber estado un tiempo fuera del agua haya recuperado su flotabilidad. Para contrarrestarla sólo es necesario introducir algunas piedras en los resquicios que pueda tener.



Después de esto solo queda disfrutar de nuestro acuario.





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