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LA OSTEODISTROPHIA EN LAS TORTUGAS
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Juan José Montes (SAMSA) |
Madrid, España. |
Conocida con otros nombres (Hiperparatiroidismo, Osteomalacia, Osteogénesis Imperfecta,
Osteodistrophia Fibrosa Cística, etc.) es la enfermedad metabólica osea más común de
entre las afecciones que aquejan a todos los reptiles cautivos víctimas de una deficiente
alimentación, especialmente a los individuos juveniles de estas especies. Todos hemos
pasado por ese calvario en numerosas ocasiones y conocemos los problemas que acarrea.
Un consejo: el alimento vivo, tal como larva roja de mosquito y larva de mosca, cochinillas,
tubifex, gambas, pedazos de pescado y moluscos (ricos en fósforo) y caracoles
("Viviparus" para ejemplares juveniles y "Ampullaria", para adultos), carne cruda, fruta, lechuga,
tomate y zanahorias, combinado con una iluminación y un filtrado correctos, otorgará a la tortuga la proporción necesaria de calcio-fosfato y las vitaminas imprescindibles para un desarrollo pleno.
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Durante años he mantenido tortugas blandas acuáticas y Red y Yellow-Ear de esta forma,
sin necesidad de usar complejos vitamínicos externos, aunque es aconsejable administrárselos a nuestras mascotas los primeros meses tras su adquisición y/o algunos días antes y después de la hibernación para las que la practiquen.
Origen de la enfermedad:
Dicha enfermedad se origina en la proporción de calcio y/o fósforo que suministramos a
nuestro animal. El problema radica en la tasa: en la mayoría de los vertebrados es de 2 a 1
pero puede llegar a ser de 1:1 ó de 1:2. Cuando dicha tasa se descompensa, surgen la
Hiper o la Hipocalcemia. Además del esqueleto, otros órganos vitales internos pueden ser
dañados irremediablemente. Es típico comprobar en las autopsias efectuadas a reptiles
aquejados por estos problemas como el esqueleto se ha alagardo de forma extrema y han
surgido numerosos bultos y picos en su estructura. Ni que decir tiene que los huesos se
vuelven esponjosos y frágiles, dando lugar a numerosas fracturas.
También la proporción de calcio en la sangre es importante. La concentración en el plasma
es normalmente muy elevada en individuos aquejados de Osteodistrophia. El esqueleto de
los reptiles llega a engordar de forma anormal pudiéndoles llegar a provocar, además de
lesiones oseas, variadas enfermedades (temblores musculares, tétano, astenia, ceguera,
etc.) e, incluso, la muerte por infarto en diagnósticos críticos de Hipocalcemia.

Prevención de la enfermedad:
Para evitar este problema, se les puede administrar calcio en diversos modos. Los reptiles
responden muy bien al calcio inyectable o suministrado por vía oral, como el calcio de
lactante, labor que deberá realizar siempre vuestro veterinario. Así mismo se le deberá
suministrar vitamina D3 para regenerar la mucosa intestinal que es donde se fija y absove el
calcio.
Incidencia de la iluminación:
Muchas veces dicha vitamina no puede ser producida de forma natural por el reptil debido a
la deficiente iluminación. La luz directa del Sol les induce a producirla. Muchas personas
sacan a pasear a sus mascotas por el jardín o la terraza durante unas horas al día para
compensar la falta de iluminación. Particularmente prefiero desaconsejar esa práctica
puesto que el animal, acostumbrado a unas condiciones normalmente perfectas en su propio
acuario, puede ser fácilmente víctima de bruscos cambios de temperatura e infecciones
causadas por la acción de bacterias patógenas, aunque siempre resulta preferible adaptar al
individuo a vivir en un terrario externo si pertenece a una especie terrestre o semiacuática.
Además, en casos como las tortugas acuáticas, es algo imposible de realizar.
Para compensar esa falta de iluminación, nunca se deberá exponer el acuario a la luz
directa del Sol, pues favorecerá las subidas extremas de temperatura y la aparición de algas
y bacterias perjudiciales para el animal. Lo que se debe hacer es procurar una buena
aireación en el acuaterrario (preferiblemente no usar tapa. Así, además, evitaremos los
malos olores) y emplear una lámpara fluorescente de espectro completo que podemos
adquirir en cualquier tienda especializada. (Si el tanque no tiene tapa, debemos colgar el
fluorescente del techo. La mayor parte de los que se comercializan vienen ya preparados
para éllo.) Dichas lámparas proporcionan los rayos UVA necesarios para que el reptil
produzca la imprescindible vitamina D3.
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