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LA FILTRACION QUIMICA
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Rafael Lavin Fuentes |
Santander, España. |
Carbón activo, turba, resinas intercambiadoras de iones o absorbentes.
¿Cuál es el material adecuado para introducir en nuestros filtros?. La
elección no es tan sencilla como pretenden vendérnosla algunos
comerciantes del ramo.
Carbón activo:
Es un material de origen orgánico con diferente capacidad de
absorción según el tipo que sea. En general su uso tenderá a dejar el agua
del acuario con un pH ligeramente alcalino o como mucho neutro, pues absorbe
con gran facilidad los ácidos disueltos. Su uso regular permitirá tener un
agua limpia y cristalina pues absorbe colorantes y malos olores. Además
retiene proteinas, urea de los peces, restos de medicamentos y
metales pesados. El principal problema es que junto con estos productos
"indeseables" también extrae del agua otros que no lo son. Por ejemplo,
hormonas, vitaminas, abonos para las plantas y ácidos que podamos utilizar
para el mantenimiento y reproducción de especies de aguas blandas y ácidas.
Otro incoveniente es que debemos renovarlo periodicamente (entre 15-20 dias
para una población normal de peces y plantas), pues una vez saturado sólo
servirá como soporte biológico de las bacterias nitrificantes que se alojan
en el filtro. Además, hay algunos tipos que añaden fosfatos al agua, de ahí
la conveniencia de realizar mediciones del agua filtrada a través de éstos
antes de usarlos; si no queremos encontrarnos con un desagradable problema
con las algas.
Turba:
La más habitual es la de Esfagno. La Turba añade ácidos húmicos y tánicos
al agua y la acidifica a la par que reduce la dureza de carbonatos.
En menor medida aporta otras sustancias beneficiosas al agua, como
elementos trazas, taninos, hormonas, etc. Además, puede ser una buena
aliada para evitar que proliferen algas verdes en el acuario. Su uso
junto con el carbón activo en el filtro está totalmente contraindicado pues
éste elimina los efectos de aquella. Su capacidad acidificante
prácticamente es nula si el agua tiene una dureza superior a 6º TH., no
obstante, su principal inconveniente es el tono ambarino que adquiere el
agua con su uso. Algo que no es muy apreciado por muchos aficionados que
desean ver el agua de sus acuarios lo más transparente posible.
Resinas intercambiadoras de iones:
Estas resinas utilizadas para descalcificar el agua o para retirar
los nitratos de ella presentan la ventaja de tener una larga vida pues son
facilmente regenerables con sal común. Sin embargo, presentan el incoveniente
de que para retirar las sustancias indicadas añaden pequeñas cantidades de
cloruro de sodio, lo que no es muy aconsejable para algunas plantas (sobre
todo acidófilas) y algunas especies de peces que habitualmente son a los que
va destinado su uso. Por ejemplo, la utilización de las resinas
descalcificadoras para preparar agua para acuarios de Discos. Lo que hará
que disminuyamos la dureza pero aumentemos la salinidad del agua. Por eso,
son más adecuadas las resinas que no se regeneran con sal (de usar y tirar),
aunque suponen a la larga una mayor carga para nuestros bolsillos. Además,
hay que tener mucho cuidado con algunas, pues una vez saturadas vierten los
productos que retiraron en un principio.
Con todo esto no pretendo liar más la madeja, simplemente reiterar que
la elección de un material u otro no es tan sencilla y dependerá del
buen criterio del aficionado.
Yo, particularmente, no soy partidario del uso regular de ninguno de
ellos a menos que la situación lo requiera.
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