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EL ACUARIO MARINO MEDITERRÁNEO
Juan Piera (Cuco) Alicante, España


Quién no se ha sentido absolutamente maravillado bajo el exótico influjo de un acuario de arrecife. Sus colores, las formas de sus habitantes y su indescriptible belleza nos hacen evocar zonas remotas de mares tropicales. Y sin embargo, cerca, muy cerca de nuestros hogares, de los aficionados españoles, se encuentra un ecosistema vapuleado y saturado de nuestros desechos que se llama Mediterráneo. Ese mar nuestro. Una de nuestras preciadas joyas que ahora pretendemos salvar después de siglos de abandono. Y que podemos mantener lleno de color y de vida en nuestros hogares.

El autor de este artículo es un fanático del Mediterráneo que nos acerca sus experiencias durante estos años mantiendo su acuario mediterráneo. Nos sumerge en el mundo de nuestras costas y nos enseña los preciosos habitantes que podemos mantener en nuestros acuarios. Un acuario mediterráneo nos puede sorprender tanto y ser igual de satisfactorio o más que uno de arrecife.


El acuario mediterráneo:

El mar Mediterráneo es el hábitat de una gran cantidad de especies de peces e invertebrados que pueden resultar muy interesantes desde el punto de vista de la acuariofilia. Aunque hasta el momento no hay una tradición de mantener acuarios de especies mediterráneas, salvo en algunos acuarios públicos, ni mercado de estas especies, cada vez más gente contempla la posibilidad, bien como una alternativa al acuario de arrecife tropical, bien como una manera de seguir disfrutando en casa de un mar cercano que ofrece una gran belleza en sus fondos, todavía, a pesar de la gran presión humana a la que está sometido.

El acuario mediterráneo presenta una serie de particularidades frente a los acuarios marinos tropicales que pueden hacer que sus requerimientos sean algo distintos, aunque en esencia la técnica es la misma. Cualquiera que posea experiencia en acuarios marinos tropicales puede lanzarse con éxito a mantener un acuario mediterráneo, y de la misma manera quizá no sea la mejor opción para un acuarista novato.

Como ocurre en el acuario marino tropical, lo primero que se ha de plantear es el tipo de acuario que se quiere, es decir, si va a ser de peces, de invertebrados o comunitario, y en función de esto, planear la iluminación y la filtración.

La filtración:

Un acuario de peces puede funcionar perfectamente con un filtro biológico tipo seco/húmedo, controlando los niveles de nitratos mediante cambios parciales de agua. Estos sistemas se pueden complementar con un filtro de algas , ya sea en el propio "sump" del filtro seco/húmedo, bien en un pequeño tanque auxiliar o refugio, ayudando a la reducción de las concentraciones de nitratos y fosfatos. Un acuario en el que haya invertebrados, sin embargo, requiere de un cuidado mucho más escrupuloso en cuanto a la concentración de nitratos en el agua, a los que estos seres suelen ser mucho más sensibles a estos que los peces, por lo que es recomendable la instalación del acario con algún sistema que pueda completar el ciclo del nitrógeno y eliminar nitratos , como el sistema Mónaco (también conocido como plenum, sistema Jaubert o NNR, natural nitrate reduction) Berlín, DSB (deep sand bed)o un híbrido de estos últimos. Esto, que en el acuario de arrecife supone un importante desembolso de dinero debido a los precios de la roca viva y a la cantidad de esta que es necesaria (en el sistema Berlín se recomienda que la roca viva ocupe 2/3 del volumen del tanque), en el acuario mediterráneo, si se vive cerca del litoral o se va de vacaciones, resulta muy barato, gratis de hecho, ya que solo hay que ir y cogerla.

La iluminación:

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta a la hora de planificar el acuario es la iluminación, tanto en cantidad como en calidad. En la cantidad muchas veces se habla de una relación entre los vatios instalados y el volumen del acuario, pero esto es un error, ya que de lo que se debe de hablar es de intensidad luminosa (lúmenes), por lo que no basta con saber la potencia de las lámparas o tubos fluorescentes, sino que en realidad lo interesante sería conocer su rendimiento, la intensidad de luz. Y por supuesto, la calidad de la misma, es decir, su espectro. Al contrario de lo que ocurre con muchos de los invertebrados que habitualmente se pueden encontrar en un acuario de arrecife tropical, la mayoría de los invertebrados que se pueden mantener en uno mediterráneo no gustan de demasiada intensidad luminosa. Incluso aquellos que poseen zooxantelas, como la Anemonia sulcata, pueden ser mantenidos con intesidades de luz ridículas en comparación con lo que se recomienda normalmente para un acuario de invertebrados marinos tropicales, a condición de que la calidad sea la adecuada. El autor ha mantenido durante años varias A. Sulcata en un tanque de 100 litros con sólo 2 tubos fluorescentes, un Aquastar de Sylvania (temperatura de color 10.000ºK) y un actínico Philips TL-50 (18.000ºK), y no solo no perdieron las algas simbiontes, sino que incluso han llegado a reproducirse. Esta combinación de tubos de espectro total y actínicos al 50% ha demostrado ser muy adecuada. No se dispone de datos respecto del uso de lámparas HQI con el acuario mediterráneo, pero probablemente una intensidad tan alta de luz sea recomendable, ya que esponjas, actinias, espirógrafos y muchos otros invertebrados prefieren una iluminación más tenue, de acuerdo con el ambiente del que proceden, además de suponer un aporte de calor considerable. Con esta calidad de luz, sin demasiada intensidad se desarrollan perfectamente tanto los invertebrados con zooxantelas, como las algas superiores (Caluerpa, etc), como plantas superiores como la Posidonia. También hay otros tipos de iluminación, como los tubos Grolux, que aunque proporcionan un espectro aceptable, su intensidad es demasiado baja y dan un color rosado al acuario poco natural, además de ayudar al crecimiento de algas indeseables. Estos tubos, sin embargo, son ideales para la iluminación de un filtro de algas o un refugio.

Una cuestión muy importante en la iluminación es el fotoperiodo. Es aconsejable que el encendido y el apagado de las luces sea progresivo, encendiéndose primero los actínicos y una después, los de espectro total, que se apagarían también una hora antes que los actínicos. Esto es muy sencillo de hacer con un par de temporizadores. También se puede variar el fotoperiodo en función de la estación de año, de 12 horas en verano a 8 horas en invierno.

La circulación del agua:

La circulación del agua por el tanque es otro factor a tener en cuenta. Es imprescindible para la correcta oxigenación del agua y para que los invertebrados filtradores puedan alcanzar su alimento. El movimiento de la superficie ayudará al intercambio de gases y producirá un bonito efecto de luz sobre el fondo. La circulación del agua ha de ser lo mejor posible, que no es lo mismo que lo más fuerte posible. Un par de bombas (power heads) con un caudal adecuado para el tamaño de nuestro tanque, colocadas, por ejemplo, en esquinas opuestas del acuario, pueden ser más que suficientes para crear las corrientes y turbulencias necesarias. Un elemento que aunque no es imprescindible puede ser de gran utilidad, es un generador de olas. Aunque los aparatos comerciales son caros, algunos aficionados han construido circuitos sencillos y fáciles de hacer que funcionan perfectamente, que están en la red a disposición de cualquiera con un soldador, algo de estaño y un mínimo de conocimientos de electrónica . Estos aparatos caseros son realmente baratos y eficaces.

El agua:

Las condiciones de temperatura y salinidad del Mediterráneo son ligeramente distintas a las de los mares tropicales. Incluso dentro del propio Mediterráneo hay que distinguir entre la mitad oriental y la occidental. En la cuenca occidental la temperatura media en invierno es de 12ºC, y de 23ºC en verano, mientras que en la oriental es de 16ºC en invierno y 26-29ºC en verano. Con la salinidad pasa otro tanto, ya que, mientras en el lado occidental es de 36 g/l, en el oriental llega hasta 39 g/l.

En el acuario la temperatura a mantener está en el intervalo entre 18-22ºC. A partir de los 24ºC algunas especies (sobre todo de invertebrados) empiezan a resentirse. Muchas anémonas, por ejemplo, si son sometidas a temperaturas elevadas durante periodos largos degeneran lentamente y mueren. La mayoría de las esponjas son incluso más sensibles. Es evidente por tanto, la necesidad de algún dispositivo que permita mantener el agua a esta temperatura, ya que, aun en invierno, la temperatura ambiente en las casas suele ser mayor de 20ºC, a lo se añade el calor generado por la iluminación del tanque, las bombas, etc. Por supuesto, en verano la cosa se agrava, sobre todo si no se dispone de aire acondicionado. Los enfriadores son aparatos caros, pero si no se puede o se quiere hacer este desembolso se puede construir uno casero a partir del compresor de una nevera, o mejor todavía, a partir de un tirador de cerveza. Este trasto, por supuesto, hay que rellenarlo con el gas refrigerante, y esto es lo único que debería hacer un profesional si fuera necesario.



Esta temperatura de 18-22ºC también condiciona la carga biológica que puede mantener el tanque, ya que, aunque la concentración de oxígeno disuelto puede ser mayor (el óptimo estaría en condiciones superiores a un 80% de saturación, y por debajo de 2ppm no hay prácticamente nitrificación), el desarrollo de la colonia de bacterias nitrificantes es más lento. La temperatura óptima para su crecimiento ronda entre 25º y 30º C, el crecimiento decrece un 50% a 18ºC (entre 8 y 10ºC la eficacia se reduce en un 75%, a menos de 4ºC ya no hay actividad y mueren a menos de 0ºC y a más de 49ºC). Además, Nitrosomonas duplicarían su población en 7 horas y Nitrobacter en 13, por lo que, teniendo en cuenta que hay bacterias que duplican su población en 20 minutos, la duplicación de estas es bastante lenta. Esto se debe de tener en cuenta en la maduración del tanque y a la hora de añadir nuevos inquilinos, aunque recientemente se ha comprobado que las principales especies bacterianas responsables de la oxidación de nitritos en el acuario no son estas como se pensaba, sino del género Nitrospira.

Por otra parte estas temperaturas tienen la ventaja de que hacen más difícil la aparición de enfermedades debidas a dinoflagelados, como el Amiloodinium (causante e la enfermedad del terciopelo) o a protozoos ciliados, como el Crytocaryon irritans, (causante de la enfermedad del punto blanco), que dependen de temperaturas elevadas para completar su ciclo vital, por lo que por debajo de 20ºC no suelen causar problemas manteniendo buenas condiciones en el tanque y evitando el stress de los peces.

La salinidad del agua debe ser algo mayor que la que se mantiene en los acuarios de arrecife, debe ser de alrededor de 36 g/l (a tener en cuenta si se prepara agua sintética) que corresponde a unos 1028 g/cm3 del densímetro (teniendo en cuenta la variación en la medida con la temperatura, ya que normalmente están calibrados a 25ºC), aunque algunos autores defienden que es mejor mantener una salinidad algo más baja, lo que reduce el esfuerzo del sistema osmoregulador de los peces.

La utilización de agua natural o agua sintética depende varios factores. En primer lugar, la distancia a la que se encuentre la costa es determinante a la hora de poder usar agua natural. Es evidente que alguien que viva a 100 Km del mar no podrá ir a coger agua siempre que sea necesario. En ese caso no hay más remedio que usar agua sintética. También se hace necesario el uso de agua sintética aunque se tenga acceso fácil al mar si la zona no reúne las garantías de estar totalmente libre de contaminación. Se han de evitar zonas cercanas a puertos, desembocaduras de ríos o barrancos, salidas de emisarios submarinos, playas muy frecuentadas, etc. Aun así, es necesario hacer los tests que haríamos al acuario antes de usar ese agua y prestar atención al estado de la fauna y flora de la zona donde queremos tomar el agua, en cuanto a diversidad y a la aparición de ciertas especies indicadoras. Una proliferación excesiva de algas del género Ulva indica una contaminación orgánica del agua, por ejemplo, o la existencia de una pradera sana de Posidonia indica agua en buen estado.

También es absolutamente necesario usar agua sintética en los tanques de cuarentena y tanques hospital, ya que es la única forma de asegurarnos que el agua no contiene elementos biológicos indeseables.

Hay varias razones por las que usar el agua natural:

- La composición de sales es la ideal, incluyendo oligoelementos que de otra forma hay que añadir aparte.

- Es agua "viva" en el mismo sentido que en la roca o la arena viva, o sea, que contiene microorganismos vivos (el plancton) que aportan muchos beneficios al equilibrio del acuario, además de servir de aporte extra de alimento a animales filtradores.

- Es una buena excusa para ir al mar.

También tiene inconvenientes, claro está:

- No siempre está disponible. Con mal tiempo se hace muy difícil cogerla y sería necesario decantar y/o filtrar la materia en suspensión para poder usarla.

- Aunque no tenga contaminación química si puede tener contaminación biológica. Esto es raro, pero existe la posibilidad de que introduzcamos algún parásito o algún microorganismo que produzca toxinas, como los de las temibles mareas rojas.

- A veces es complicado su transporte, sobre todo en cantidades relativamente grandes.

Por supuesto, al igual que ocurre en el acuario de arrecife, la reposición del agua de evaporación es muy recomendable hacerla con agua de cal (el kalkwasser, hidróxido cálcico), ya que las necesidades de calcio son igualmente elevadas (algas calcáreas, invertebrados...).

La roca y el sustrato:

La elección de la roca y el sustrato son fundamentales para el éxito del acuario. Normalmente la roca de mejor calidad se encuentra a una cierta profundidad, ya que la roca de la orilla suele ser maciza y poco poblada de organismos, de tipo canto rodado, debido a que está sometida constantemente a la abrasión con el fondo por el oleaje. Sin embargo, a unos pocos metros de profundidad y algo alejado de la zona de rompiente se puede encontrar roca viva formada básicamente por crecimiento de alga coralina, muy porosa y ligera y normalmente muy poblada de vida. La roca de la zona de coralígeno, que se encuentra ya más profundidad y normalmente fuera del alcance del buceador en apnea no entrenado, es una de las más espectaculares, por la proliferación sobre ella de numerosos tipos de esponjas y pólipos de vivos colores. Si se es capaz de acceder a esta roca hay que ser cuidadoso de coger preferentemente trozos sueltos y no arrancar pedazos de las paredes rocosas, para evitar causar daños innecesarios. Por supuesto hay que tener en cuenta que la roca viva que se recolecte es roca sin curar, por lo que hay que vigilar la posible subida de nitritos, aunque si se coge y se transporta sin sacarla del agua, y no hay un intervalo de tiempo demasiado grande entre su colecta y su introducción en el acuario, esta subida será mínima por no decir nula. En cualquier caso, la roca viva sin curar tiene la ventaja de que aporta una mayor biodiversidad.

En cuanto al sustrato, podemos encontrar desde la grava de conchilla, formada por trozos de conchas y pequeñas piedras con una granulometría de 3-6 mm, hasta la arena fina, con grano menor de 1mm. La elección de una u otra granulometría debe hacerse en función del tipo de acuario que se quiera montar, y de las especies que se vaya a mantener en él. Así, para un sistema DSB será necesario un sustrato de grano fino, y para un plenum, tanto gravilla como grano fino.

Todos los tipos de sustrato se pueden conseguir "vivos", con todos los beneficios que esta aporta.

Los habitantes del acuario mediterráneo:

Veamos que géneros y especies mediterráneas son los más adecuados para mantener en un acuario, siempre según la experiencia, ya que apenas hay literatura al respecto

Los lábridos:

Entre los peces, uno de los géneros al que pertenecen más especies de las que nos pueden interesar es el de los lábridos. A este género pertenecen algunos de los peces más vistosos del Mare Nostrum, siendo además muy fácilmente aclimatados a un acuario en su mayoría. El que escribe ha mantenido con éxito el pez verde o fadrí (Thalassoma pavo) en su forma juvenil y en la transición a adulto, tordo (Symphodus (Crenilabrus) roissali), tordo verde o maragota (Symphodus (Crenilabrus) viridis) y tordo de roca (Symphodus ocellatus), pero hay muchas otras especies que pueden adaptarse a la vida en cautividad. La única precaución a tomar en el caso de los lábridos es no poner juntos en un tanque pequeño a dos machos adultos, ya que pueden ser territoriales, pero por lo demás, son peces muy pacíficos que conviven con facilidad con otras especies, y no son dañinos para la mayoría de los invertebrados. En el caso de Thalassoma y Coris julis es imprescindible disponer de un sustrato de grano fino, ya que estos animales acostumbran a enterrarse en caso de sentirse amenazados y para dormir.

Thalassoma pavo hembra


Coris julis hembra


Tordo


Los blénidos:

Los blénidos no van a la zaga de los lábridos, ni por vistosos, ni por variedad de especies que pueden ser mantenidas en cautividad. De este género se tiene experiencia en el mantenimiento en el acuario cabruzas (Parablenius gattorugine), Parablennius incognitus, y Lipophrys pavo. Son animales con una gran curiosidad, territoriales y muy agresivos con sus congéneres. Son incompatibles con algunos invertebrados, y son capaces incluso de abrir una almeja o un mejillón por si mismos.

Los góbidos y los tripterígidos:

Otros géneros, como los góbidos y los tripterígidos, también tienen especies interesantes para el acuario, como el Gobius bucchichii, que conviven en simbiosis con las anémonas de forma parecida a los payasos (aunque no es tan llamativo como estos) y la moma (Trypterygyon tripteronotus).

Gobius bucchichii


Los pomacéntridos:

También hay representantes de los pomacéntridos en la fauna mediterránea, como son las castañuelas o damiselas (Chromis chromis), de gran belleza, sobre todo los ejemplares juveniles.

Los espáridos:

Los espáridos son también buenos candidatos a ser habitantes del acuario mediterráneo. Son peces que conviven con mucha facilidad con otras especies, no así los serránidos, depredadores muy activos, incompatibles con invertebrados y peces más pequeños que ellos. Esto último vale también para los escorpénidos.

Los ántidos y los apogónidos:

Géneros como los ántidos y los apogónidos tienen también representantes en el Mediterráneo, en el tres colas (Anthias anthias) y el salmonete real (Apogon imberbis), dos peces de indudable belleza, aunque difíciles de capturar y mantener.

Los caballitos de mar y peces aguja:

Los caballitos de mar (Hippocampus sp.) y peces aguja (Syngnathus typhle), los singnátidos, son un capítulo aparte, ya que necesitan un tanque con condiciones especiales en cuanto a movimiento del agua y decoración, y son difíciles de mantener junto a otros peces por su manera de alimentarse, pero merecería la pena intentar adecuar un tanque a sus necesidades.

Pasando ya a los invertebrados:



Hay que hablar, en primer lugar, de la clase crustácea. A ella pertenecen especies muy interesantes y recomendables para el acuario.

Los cangrejos ermitaños y los camarones:

Como son los cangrejos ermitaños y los camarones, que además de ser animales realmente bellos en algunos casos (como el Stenopus spinosus), son muy útiles como consumidores de detritos y restos de comida.

Los gasterópodos:

Los gasterópodos también pueden proporcionarnos ayuda en la lucha contra las molestas algas tapizantes, con las orejas de mar (Haliotis lamelosa) y las peonzas (Monodonta turbinata y Astrea rugosa).

Anémonas y pólipos:

Muy probablemente, algunos de los candidatos a convertirse en las estrellas de un acuario mediterráneo sean los cnidarios, más concretamente la clase antozoos, entre los que se encuentran anémonas y pólipos.

Anemonia sulcata


Actinia echina


Las esponjas:

Las esponjas, si bien normalmente no sería factible extraerlas, es muy probable que lleguen con la roca viva y se desarrollen satisfactoriamente si el agua está en perfectas condiciones. En el caso de la Crambe crambe puede encontrársela recubriendo bivalvos como las arcas (Arca noae), pudiendo ser introducidas fácilmente en el acuario de esta forma.

Arca noae


Las estrellas de mar:

La mayoría de las estrellas de mar son depredadores, pero algunas especies se alimentan de detritos y son aptas para el acuario, como la Asterina Gibosa y la Echinaster sepositus.

Echinaster sepositus


Las holoturias:

Las holoturias, si son de un tamaño pequeño, pueden también contribuir a la limpieza del sustrato, realizando un sifonado natural.

Holoturia


Los plumeros:

Otra clase de invertebrados es la de los gusanos poliquetos, a la que pertenecen los conocidos gusanos plumero, muy llamativos.

Las algas:

No menos importantes son los elementos vegetales del acuario. Además de su función decorativa cumplen otra incluso más importante, que es la de contribuir a la depuración del agua consumiendo compuestos nitrogenados y fosforados, de tal forma que incluso un filtro de algas es la forma más rápida de conseguir una desnitrificación eficaz. Por supuesto, el vegetal ideal par esto es la Caulerpa prolifera, por su rapidísimo desarrollo y fácil cultivo. Muy eficaces también son las algas de la clase Codium, aunque tienen el inconveniente de ser un manjar exquisito para cualquier habitante vegetariano del acuario. Aun así, el Codium bursa es muy adecuado (y decorativo). Hay una infinidad de especies de algas, pero la mayoría son muy difíciles de cultivar en el acuario, debido a que no todas se pueden reproducir a partir de un fragmento, como las Caulerpa.

Las plantas marinas:

Mención aparte merecen las fanerógamas marinas, como la Cymodocea nodosa y la Posidonia oceanica. La Cymodocea no es muy adecuada para su mantenimiento en el acuario, ya que requiere fondos fangosos. La posidonia, aunque más exigente en cuanto a calidad del agua, no lo es tanto con respecto al sustrato. Hay experiencias exitosas de cultivo de posidonia a partir de esquejes y sobre todo de semillas (las olivas de mar).

La captura:

Quizá el principal "problema" a la hora de plantearse un acuario mediterráneo es la obtención de las especies. No existe comercio de animales mediterráneos para acuarios, al menos en España, por lo que han de ser capturados por uno mismo. Esto implica que, si bien la captura de especies de la zona mesolitoral (zona de rompientes y charcos de marea) es fácil y entretenida, en la mayoría de los casos las especies más interesantes se encuentran fuera del alcance de aquellos que no estén dispuestos a meter algo más que los pies en el agua. Pero eso no significa que no se pueda tener un acuario envidiable solo con un salabre y unas chanclas.

Por supuesto, la captura de especies en la naturaleza tiene implicaciones éticas y legales que no podemos pasar por alto. Todo aficionado a la acuariofilia debe tener muy presente que los animales capturados han de poder disfrutar de un lugar con las condiciones necesarias para vivir, por lo que se ha de saber de antemano si una especie en concreto es o no adecuada para su mantenimiento en cautividad, y si nuestro tanque reúne las características necesarias para proporcionarle un lugar cómodo. Además, el número de ejemplares capturados no debe ser nunca mayor del que podamos mantener. No es cuestión solo de si este animalito se me va a morir o no, sino de la propia filosofía de la afición. Saber las condiciones óptimas en las que se puede mantener las distintas especies es la clave del éxito a la hora de la elección de las mismas, así como la compatibilidad entre los posibles habitantes del tanque. Por supuesto, tampoco debemos capturar bajo ningún concepto animales que estén cuidando puestas o alevines.

Las cuestiones legales tienen que ver tanto con especies protegidas como con espacios naturales protegidos y métodos de captura. Hay una lista de especies protegidas que no se deben capturar en ningún caso, así como tampoco se puede extraer nada (ya sea animal vegetal o mineral, vivo o muerto) de los espacios protegidos, aunque sean especies no protegidas.

También es de sentido común no capturar especímenes en lugares que ya estén muy castigados. Y por supuesto, es obligatorio recordar que en España es ilegal la captura de especies marinas con equipos de buceo autónomo en todo el litoral, así como la pesca en apnea entre el ocaso y la salida del sol.

El método de captura va a depender del tipo de organismo que se trate. Los cangrejos ermitaños se capturan simplemente cogiéndolos con la mano, al igual que caracoles y otros moluscos. Anémonas y actinias se capturan con una espátula, despegando con mucho cuidado el pie del sustrato al que están unidas (aunque es preferible usar las manos, ya que tener "tacto" ayuda a no hacerles daño al despegarlos de la roca), y como que muchas de ellas se pueden encontrar en la zona de rompiente o a unos centímetros de profundidad, no se necesita más que unos guantes para evitar el contacto con los tentáculos urticantes si se es sensible a ellos. Otros organismos que viven pegados a la roca, como las esponjas, solo sobrevivirán si se cogen con el sustrato al que están unidos incluido. Muchos camarones se cogen con un salabre y algo de habilidad.

Los peces requieren normalmente técnicas más o menos complejas, dependiendo de las especies. Muchos blenios y gobios se pueden coger con un salabre desde la orilla, pero para capturar a la mayoría de peces bentónicos y pelágicos es necesario equipo ligero de buceo, como mínimo. Para estos se usa con mucho éxito una técnica que, pudiendo parecer difícil e incluso algo cutre, ha demostrado ser la más efectiva y la que menos daños y stress causa a los ejemplares capturados. Este método consiste en utilizar una bolsa de plástico transparente o un tarro con tapadera de rosca (de plástico o vidrio), mejor cuanto más "larga" o "profunda" (como las bolsas en las que se transportan los peces de la tienda a casa), en los que se pone algo de cebo. La bolsa o tarro se deposita en el fondo, en la zona donde se ha visto al pez que interesa capturar y simplemente, se espera a que el animal acuda al cebo. Con la paciencia suficiente y un poco de suerte, el pez se meterá en el recipiente a comer el cebo, momento en el cual se coge la bolsa o tarro rápidamente, acercándose por el lado de la abertura, para que la huida la haga en dirección al fondo cerrado, lo que da tiempo a tapar el lado abierto con la mano. Después no hay más que cerrar la bolsa con una banda de goma elástica o el tarro con su tapadera. De esta forma se captura al pez sin causarle daño alguno y no es necesario que salga del agua en ningún momento, como ocurriría si se usara la pesca con caña, por ejemplo. También tiene la ventaja de la selectividad en cuanto a las capturas, ya que se puede instalar la trampa en la zona donde habita una determinada especie o en el territorio del pez que se quiera capturar, aumentando así las probabilidades de que acuda al cebo, y desechar in situ ejemplares que no interesen.

Lo mismo se puede hacer con un salabre, pero requiere más destreza. En este sentido se ha de decir que trampas tipo nasa son muy poco efectivas, al menos para peces, aunque no para invertebrados como cangrejos y camarones.

Como ya se ha comentado antes, la pesca con caña no es aconsejable, ya que, además de la herida producida por el anzuelo, este método causa un gran stress a los peces, cosas que disminuyen sus probabilidades de supervivencia. Así todo, es posible sacar adelante y mantener con éxito peces capturados con caña, aunque para minimizar los daños conviene limar la "muerte" del anzuelo.

El transporte y la aclimatación:

Esta es una fase crítica para la supervivencia de los ejemplares capturados. Tanto el tiempo que transcurra desde la captura como las condiciones en las que se realiza el viaje influirán en la viabilidad de los animales. En los vegetales estos factores no son tan críticos; una hoja de caulerpa que ha pasado varias horas fuera del agua, si se ha mantenido húmeda, es capaz de sobrevivir y servir de esqueje.

La planificación es la clave del éxito. Hay que disponer de los medios necesarios para el mantenimiento de los ejemplares capturados hasta su llegada el acuario, especialmente si pasarán días hasta que regresemos a casa. Entre el equipo con el que debemos contar está la insustituible nevera de camping, no solo como recipiente de transporte, sino como acuario de campaña.

Es muy recomendable tener un compresor a pilas para mantener la aireación del agua mientras dura el traslado, e incluso, si es posible un pequeño filtro maduro.

Es muy importante que la temperatura del agua en el que se transportan los ejemplares se conserve lo más parecida posible a la de origen y no suba demasiado, ya que, aunque es cierto que en determinadas ocasiones algunas especies soporten temperaturas muy altas, no es lo mismo que esto suceda en sus condiciones normales que en una bolsa de plástico, con acumulación de metabolitos y un potencial redox por los suelos. En este sentido se debe pensar que, aunque se esté varios días más en el lugar de la captura antes de regresar a casa, se tienen unos cuantos millones de metros cúbicos de mar para hacer cambios parciales.

Además, el ir a oscuras ayudará a reducir el trauma que supone el traslado, ya que no se sentirán amenazados por la presencia de seres grandotes y feos que los observan (nosotros). Si es un solo animal puede ir en la nevera con un poco de agua sin más, pero cuando se han cogido varios animales es conveniente llevarlos separados en distintas bolsas de plástico (con agua y una cámara de aire, como cuando nos los llevamos de la tienda). Si sabemos a ciencia cierta que se trata de especies incompatibles, con más razón.

Aunque es posible usar anestésicos (como el etil-n-aminobenzoato, la benzocaína o la quinaldina) para reducir el stress del transporte, esto solo es recomendable para profesionales o aficionados muy avezados, ya que es preciso conocer las dosis exactas del fármaco y sus posibles efectos, que varían en función de la especie, el peso del animal y la temperatura del agua.

Otro factor a tener en cuenta es que muchos invertebrados, en especial las esponjas, no soportan una emersión, incluso momentánea, por lo que hay que pasarlas al recipiente donde van a ser transportadas dentro del agua. Esto también es recomendable para reducir el stress en los peces.

La aclimatación de los ejemplares debe hacerse por el método "estándar", exactamente igual a la que se haría con cualquier animal comprado en la tienda, es decir, igualando la temperatura del agua a la del acuario y añadiendo poco a poco agua del tanque al recipiente donde se hayan transportado.

Muchas veces se observa que los peces capturados llevan algunos parásitos adheridos. Esto no significa que el pez esté enfermo, (nadie piensa que un perro está enfermo por tener pulgas) normalmente se trata de pequeños crustáceos que se pueden considerar inofensivos (con todas las reservas, claro), pero que no son deseables en el acuario, ya que en un medio cerrado y con alta densidad de población como son los acuarios, pueden convertirse en una plaga seria que sí suponga un problema de salud para los peces. Si se observa algún bichejo pegado y/o corriendo por la piel de un pez se puede eliminar fácilmente sometiéndolo a un baño de permanganato potásico, 15 ppm durante 20-30 minutos.

En cuanto a la cuarentena el criterio a seguir es exactamente el mismo que con los peces adquiridos en el comercio. Sin embargo, el autor no es partidario de hacerla con los peces capturados. Uno de los motivos es que casi siempre, si el pez muestra un comportamiento normal y no presenta signos de enfermedad, es casi seguro que no la padezca ni sea portador. Quizá suene arriesgado, pero en caso de ser portador de una enfermedad ¿cómo saber el tiempo de cuarentena necesario? ¿Quién asegura que el tiempo de incubación de la posible enfermedad no es más largo? Otro motivo es que si el traslado de su medio a un tanque puede estresar a un pez, hacerlo dos veces en poco tiempo lo estresará mucho más, y entonces lo que se consiguie es que sea más propenso a las enfermedades, justo lo contrario de lo que se pretende. Un traslado lo más rápido posible a un tanque con las condiciones adecuadas, con escondites en los que se pueda refugiar y sentirse a gusto, es la mejor forma de que un pez se adapte satisfactoriamente a un acuario, reduciéndose el stress y por tanto la predisposición a enfermedades. En cualquier caso, si durante el traslado o incluso una vez introducido, se observan signos de enfermedad que en un principio habían pasado inadvertidos, se puede trasladar el pez a un tanque hospital a tiempo de tratarlo y de no contagiar a otros peces.

La alimentación:

Los requerimientos y gustos de los peces mediterráneos son los mismos que los de sus parientes de aguas más cálidas. La mayoría acepta sin ningún problema trozos de gamba, mejillón o pescado, y aunque al principio sean algo reacios, la mayoría de las comidas secas que se encuentran en el mercado. También por supuesto comida viva, desde artemia a alevines de otros peces dependiendo del tamaño.

Resulta sorprendente hasta que punto pueden llegar a convertirse en peces domésticos, acostumbrándose a horarios e incluso a comer de la mano y dejarse tocar en muchos casos.

Enlaces de interés:

-REFUGIO DE MACROALGAS PARA EL ACUARIO MARINO
-Nitrification (Adrian R. Tappin)
-Advanced Aquarist: EDITORIAL by TERRY SIEGEL
-Advanced Aquarist: Jaubert's Method, the "Monaco System," Defined and Refined By Julian Sprung
-Reefkeeping: How Sand Beds Really Work by Ronald L. Shimek
-LA ILUMINACIÓN DEL ACUARIO MARINO TROPICAL. PARTE I
-LA ILUMINACIÓN DEL ACUARIO MARINO TROPICAL. PARTE II
-LA ILUMINACIÓN DEL ACUARIO MARINO TROPICAL. PARTE III
-LA ILUMINACIÓN DEL ACUARIO MARINO TROPICAL. PARTE IV
-Generador de olas (Eduvic)
-Nitrospira-Like Bacteria Associated with Nitrite Oxidation in Freshwater Aquaria, TIMOTHY A. HOVANEC, LANCE T. TAYLOR, ANDREW BLAKIS AND EDWARD F. DELONG



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