Tipo de relación entre especies en la que una de ellas imita a otra con la intención de que una tercera la confunda. El objeto es engañar a los sentidos (normalmente la vista, aunque hay casos de mimetismo olfativo o auditivo).
Existen distintos tipos de mimetismos:
Por camuflaje o cripsis: Dos ejemplos claros los tenemos en los insectos palo y algunos fásmidos tropicales que toman forma de hoja como los Phasmatodea.
Por aposematismo: Como la mosca Syrphidae, que se asemeja a una abeja.
El aposematismo puede ser batesiano y muleriano.
El batesiano, es cuando una especie generalmente indefensa imita a otra peligrosa, venenosa o de mal sabor. La especie imitadora debe tener una población relativamente baja, inferior a la que pretende imitar, si fuera más abundante los predadores no relacionarían el color con el peligro, ya que tendrían mas posibilidades de encontrarse con la especie imitadora. Es muy frecuente en insectos, sobre todo en lepidópteros.
En el mulleriano son dos o más especies peligrosas las que adoptan los mismos patrones de colorido, por lo que resultan beneficiadas todas ellas. Es un mecanismo que refuerza el instinto de los depredadores para que aprendan con mayor facilidad que colores indican un posible peligro, lo que refuerza la seguridad para ellos.
Relativo a la reproducción: En el caso de algunas orquídeas, forman una apariencia de un himenóptero hembra, para atraer al macho que porte polen y quedar polinizada.
No visual: Algunos animales crean sonidos de animales peligrosos para ahuyentarse de predadores.

Jorge las Heras, Madrid, España