Estos crustáceos anfípodos viven entre la vegetación sumergida y casi siempre ocultos entre las algas, para cazarlos hay que arrastrar el salabre sobre las plantas o bien sorprenderlos escondidos debajo de las piedras: se cogerán piedras rápidamente y te traspasarán a un cubo que tendremos preparado con agua: al verse en el cubo, se separarán de la piedra y nadarán buscando otro lugar donde ocultarse. Una vez en casa, para mantenerlos necesitaremos un acuario de unos 20-30 litros o bandeja amplia con escondites y plantas vivas en el que hayamos instalado alguna corriente de agua, bien con un compresor, un filtro o una minibomba. Para alimentarlos usaremos pienso para peces, aunque también comerán plantas y detritus y son perfectamente capaces de cazar pequeñas presas vivas, incluídos alevines y larvas de insecto. Los Gammarus se reproducen varias veces al año, y en su hábitat natural se forman auténticas plagas de ellos, pero su reproducción en cautiverio es poco exitosa, por lo que es mejor capturarlos directamente de ríos, charcas y canales artificiales con alguna corriente (por ejemplo, abrevaderos para el ganado), teniendo la precaución, si han sido recolectados en aguas muy frescas, de mantenerlos en el frigorífico en la propia agua de recolección, en donde durarán aproximadamente una semana.
Fuente: Magnus, Sevilla, España