Parte del material que se consume no se digiere y los movimientos peristálticos dividen este material en dos; de mayor y de menor tamaño. El de mayor tamaño continua su camino hasta ser transformado en bolas de heces, heces duras. Las partículas más pequeñas pasan al ciego, donde las bacterias fermentan este material y es reabsorvido. El sobrante sale al exterior como heces blandas y recibe el nombre de cecotrofas, que son nuevamente ingeridas... Así se absorve la proteína que producen las bacterias en el ciego y se aprovecha al máximo el alimento.
Fuente: Francisco Otoya (Arowano), Bogotá, Colombia